Identidad cálida y editorial para una pastelería artesanal, pensada para una experiencia de unboxing cuidada de principio a fin.

El corazón del proyecto es el monograma "KB", donde el batidor de repostería reemplaza el trazo de la letra B: un recurso simple que cuenta de qué se trata la marca sin necesidad de texto adicional. Trabajé una paleta verde oliva y crema para transmitir un lado más artesanal y natural, alejado de la pastelería industrial.
A partir del monograma armé el logo system completo —versión isotipo sola, versión con nombre completo— y definí ilustraciones lineales de ramas y flores como recurso gráfico secundario, presente en tarjetas y notas de agradecimiento.
Diseñé la caja de producto, el vaso para bebidas, tarjetas personales, sobre y una tarjeta de agradecimiento con sello de lacre en verde con el monograma en relieve, buscando que el cliente sienta el cuidado de la marca desde que recibe el pedido hasta que abre la caja.
Un detalle pequeño y bien resuelto (el batidor en la B) puede ser el elemento más recordable de toda la marca.
El packaging es una oportunidad de comunicar marca tan grande como el logo mismo.